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Schüleraustausch Schweiz - Peru - 2005

 
Katja Meili,
17 jährig,
Münchwilen


Paracas y Nazca

El fin de semana del 17 al 19 del marzo hicimos una excursión con tres de nuestras compañeras peruanas y tres profesores del colegio. El viernes, después del colegio, fuimos a Paracas en auto y pasamos la noche en un hotel.

La mañana siguiente fuimos en barco a ver las Islas Ballestas. Había leones marinos, pingüinos, pelícanos y muchas otras especies de pájaros. También vimos unas cuevas y un grabado en la falda de un cerro, llamado el “candelabro”, que me pareció bien impresionante. Tomamos muchas fotos y después de unas dos horas regresamos al hotel.

Al mediodía seguimos nuestro viaje en dirección a Nazca. El paisaje cambiaba de rocas a valles con muchas plantas hasta el  desierto. En camino, hicimos una pausa en un oasis pequeño y vimos unas dunas. En cuatro horas llegamos a “la maison suisse” en Nazca. Nadamos en la piscina, caminamos un poco y por la tarde vimos una película sobre la formación de las líneas de Nazca y las indígenas de esta región. Estas líneas fueron construidas en la época de Nazca, que empezó aproximadamente 200 años antes de Cristo y duró unos mil años. El sentido de las figuras todavía no está claro. Algunos piensan que describen un calendario, otros que servían de un culto y unos creen incluso que las líneas eran pistas de aterrizaje para extraterrestres. La razón de esta suposición es, entre otras cosas, un dibujo que parece ser un astronauta. Por el suelo muy duro y su calidad especial, los grabados se han conservado muy bien hasta ahora.

El domingo tuvimos que levantarnos muy temprano porque el primer avión partía a las seis y veinte de la mañana. Sobrevolamos las líneas y vimos figuras como el cóndor, el colibrí, el astronauta, el flamenco o el mono. Las imágenes tienen una superficie de varios kilómetros cuadrados y por eso solamente se pueden ver del aire. Fue una avioneta con sitio para cuatro personas y teníamos que volar en tres grupos, primero uno, después otro. Desayunamos y luego regresamos a Lima, lo que nos costó casi ocho horas de viaje en auto.

Llegamos cansados, pero fue un fin de semana muy impresionante, divertido y seguramente inolvidable.

Katja Meili